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		<title>El lugar fuera de tiempo </title>
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		<dc:creator>Lorena Bassani</dc:creator>


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&lt;p&gt;Por Lorena Bassani laforasteradelpionero@gmail.com &lt;br class='autobr' /&gt; Necesitaba un enchufe desesperadamente. Un enchufe de esos que tienen tres patitas. No dos. As&#237; que corr&#237; a la ferreter&#237;a. Estaba apurada como nunca en toda mi vida. Ten&#237;a programada una reuni&#243;n online important&#237;sima, pero important&#237;sima en serio, para las 12 del mediod&#237;a. Me jugaba la cabeza. Ten&#237;a que ser puntual. S&#250;per puntual. &lt;br class='autobr' /&gt;
A eso de las 11.40, empec&#233; a preparar la escena. Mate. Yerba. Agua caliente. Lapicera. Cuaderno. (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;img src='https://elpionero.com.ar/IMG/arton5931.jpg?1749086181' class='spip_logo spip_logo_right' width='150' height='100' alt=&#034;&#034; /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Por Lorena Bassani&lt;br class='autobr' /&gt;
laforasteradelpionero@gmail.com&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Necesitaba un enchufe desesperadamente. Un enchufe de esos que tienen tres patitas. No dos. As&#237; que corr&#237; a la ferreter&#237;a. Estaba apurada como nunca en toda mi vida. Ten&#237;a programada una reuni&#243;n online important&#237;sima, pero important&#237;sima en serio, para las 12 del mediod&#237;a. Me jugaba la cabeza. Ten&#237;a que ser puntual. S&#250;per puntual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A eso de las 11.40, empec&#233; a preparar la escena. Mate. Yerba. Agua caliente. Lapicera. Cuaderno. Computadora. El &#250;ltimo paso de la preproducci&#243;n era conectar la computadora a la pared porque no ten&#237;a suficiente bater&#237;a. Fundamental. Pero me fue imposible. No encajaba. Las dos patitas del enchufe no eran compatibles con los otros dos circulitos. Necesitaba un nuevo adaptador urgente. Mir&#233; el reloj un poco asustada. Pero me tranquilic&#233; al toque. Faltaban 20 minutos para el comienzo de la reuni&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ten&#237;a tiempo. &#191;Ten&#237;a tiempo? Claro. M&#225;s all&#225; de la angustia inmediata, record&#233; que estaba en mi d&#237;a de suerte. Sobre todo, porque mir&#233; por la ventana y enfrente de mi casa hab&#237;a una hermosa ferreter&#237;a abierta. As&#237; que corr&#237; al negocio. Nada pod&#237;a salir mal. Cuando llegu&#233; la local, confirm&#233; que todo bien. Nadie. Nadie. Nadie. No hab&#237;a nadie. S&#243;lo estaba ella.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sentada en una silla de esas que te dejan los pies colgando, escuchando &#034;Tramposa y mentirosa&#034; de Leo Matioli, estaba ella: la se&#241;ora que atend&#237;a la ferreter&#237;a. Desde ahora, la ferretera. Confieso que llegu&#233; en llamas, envuelta en mil demonios, con las llaves todav&#237;a en la mano y las pantuflas a medio quitar, salud&#233; como pude y en la misma oraci&#243;n met&#237; el pedido: &#034;hola que tal c&#243;mo te va me podr&#237;as dar por favor un adaptador que tenga unas patitas as&#237; pero no as&#237; porque el enchufe de mi casa es as&#225;&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mujer me mir&#243;. Suspir&#243;. Nunca supe si entendi&#243; lo que le dije, pero se levant&#243; de su banqueta y se fue para el fondo del local. Por primera vez, mir&#233; de nuevo el reloj. Ya eran las 11.50. Ella me clav&#243; la vista. Me sonri&#243;. Camin&#243; hasta otro estante. Y empez&#243; a buscar. Busc&#243;. Busc&#243;. Busc&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Busc&#243; por arriba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Busc&#243; por abajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Busc&#243; en cada caj&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Busc&#243; en cada uno de los 35 cajones de la ferreter&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta que lo encontr&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mujer encontr&#243; el adaptador, lo embal&#243; en una bolsita de nylon blanca y me dio el paquete. Pero aclaremos esto. Cualquier persona pensar&#237;a que esta escena fue hecha normalmente. No, queridos. La gente de Pinamar no es gente cualquiera. La se&#241;ora del local de la ferreter&#237;a de enfrente de mi casa hizo todo, todo, todo a velocidad tortuga. Claro. Alguien le hab&#237;a apretado el bot&#243;n de la c&#225;mara lenta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo lo hizo en slow. Se mov&#237;a como si estuviera en medio de una coreograf&#237;a de arte contempor&#225;neo. Y yo la miraba entre conmovida, horrorizada y queri&#233;ndola apurar con los ojos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Disc&#250;lpame, estoy apurada&#034;, le dije.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ella sonri&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando le di mi tarjeta de d&#233;bito para pagar, a punto de salir rajando para mi casa, pas&#243; lo peor. Son&#243; el tel&#233;fono y la ferretera atendi&#243;. Creo que era su hija. Hablaron quince minutos. De las milanesas. De las papas fritas. De los huevos que faltaban comprar. Del fr&#237;o. Del d&#243;lar blue. De Moria Cas&#225;n y del resultado del partido de Boca del domingo anterior. No qued&#243; tema por tocar. Yo estaba ah&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llorando por dentro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegu&#233; tarde a mi reuni&#243;n. Despu&#233;s de putearla en todos los idiomas posibles, me puse a pensar en la se&#241;ora ferretera. No me qued&#243; otra. Algo ten&#237;a que aprender de aquello. Con esa escena, en media hora, ella me mostr&#243; otro ritmo. Me ense&#241;&#243; -intensiva pero lentamente- otra manera de vivir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me gusta sentir que esta comunidad vive en su propio tiempo fuera del tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Perd&#243;n, pero justo me llam&#243; mi hija&#034;, fue lo &#250;nico que me dijo la ferretera de enfrente de mi casa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y ah&#237; entend&#237;. Ac&#225; el reloj se detiene para darle tiempo a lo importante. Y eso est&#225; bien. Muy bien.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Soltame, Felicitas </title>
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		<dc:creator>Lorena Bassani</dc:creator>


		<dc:subject>segunda</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Por Lorena Bassani laforasteradelpionero@gmail.com &lt;br class='autobr' /&gt; &#191;Ustedes creen en los fantasmas? Yo s&#237;. Me qued&#233; sin aliento. Todav&#237;a estoy temblando. Aunque suene fantas&#237;a, les puedo asegurar que todo lo que sigue es absolutamente real. No miento. &lt;br class='autobr' /&gt;
Una semana antes de la mudanza a Pinamar, me desped&#237; de los lugares que m&#225;s amaba de mi barrio porque sab&#237;a que no los iba a volver a visitar por largo, largu&#237;simo, tiempo. Soy una rom&#225;ntica. As&#237; que hice recorrida -a moco tendido- por bares, casas de (&#8230;)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;img src='https://elpionero.com.ar/IMG/arton5912.jpg?1749086179' class='spip_logo spip_logo_right' width='150' height='100' alt=&#034;&#034; /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Por Lorena Bassani&lt;br class='autobr' /&gt;
laforasteradelpionero@gmail.com&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&#191;Ustedes creen en los fantasmas? Yo s&#237;. Me qued&#233; sin aliento. Todav&#237;a estoy temblando. Aunque suene fantas&#237;a, les puedo asegurar que todo lo que sigue es absolutamente real. No miento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una semana antes de la mudanza a Pinamar, me desped&#237; de los lugares que m&#225;s amaba de mi barrio porque sab&#237;a que no los iba a volver a visitar por largo, largu&#237;simo, tiempo. Soy una rom&#225;ntica. As&#237; que hice recorrida -a moco tendido- por bares, casas de amigas, plazas, kioscos, peluquer&#237;as. Mezcla rara entre masoquista y se&#241;ora mayor que necesita musicalizar todo con temas de Valeria Lynch, fui saludando prolijamente a cada uno de esos lugares o personas que formaron parte de m&#237; y de mi (ya vieja) historia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como &#250;ltima parada nost&#225;lgica, la fui a saludar a ella. Ay. Ella. Felicitas. &#191;Una amiga? No. Pero casi. Felicitas Guerrero de &#193;lzaga, la mujer que protagoniz&#243; el primer femicidio recontra famoso de la Ciudad de Buenos Aires en 1872, es una especie de l&#237;der espiritual posmo de todos los que vivimos en Barracas. A los seis a&#241;os, mis padres resolvieron cambiarme de escuela. Pas&#233; de un colegio estatal llamado Rep&#250;blica de Chile y me metieron en el Santa Felicitas, un colegio de monjas y s&#243;lo de chicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Insisto. Cuando viv&#237;s en Barracas y vas al Santa Felicitas no s&#243;lo vas a un colegio, tambi&#233;n empez&#225;s a ser parte de la historia tr&#225;gica de Felicitas, la verdadera protagonista de todo este cuento. As&#237; que lleg&#225;s al cole, y no sab&#233;s c&#243;mo pero te ponen en situaci&#243;n. A los ocho a&#241;os, ya sab&#237;a que a Felicitas Guerrero la hab&#237;an matado de dos cuetazos en el patio descubierto de mi colegio justo el d&#237;a de su compromiso y que su fantasma sobrevolaba por el colegio como alma en pena. Informaci&#243;n que, claro, una ni&#241;a no necesita saber.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, era imposible estar en ese lugar y no amar a Felicitas, algo muy profundo nos conectaba a todas con ella. Para todas las chicas del colegio, o mejor dicho, para m&#237;, ella representaba un dolor muy grande: el dolor de una mujer que hab&#237;a querido ser feliz y no hab&#237;a podido, incluso a pesar de su riqueza, su poder y su gran influencia en la sociedad porte&#241;a del siglo XIX. Toda mi infancia, mi adolescencia y mi adultez estuvieron m&#225;gicamente atravesados por la vida de Felicitas, sus mitos y sus verdades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno podr&#237;a pensar que, cuando sal&#237;s del colegio, el esp&#237;ritu se queda ah&#237; encerrado, pero no: te acompa&#241;a. Porque todo el barrio le rinde culto permanentemente, incluso, aunque no lo sepa. Imaginen que yo viv&#237;a en la calle Pinz&#243;n e Isabel la Cat&#243;lica, justo frente a la Iglesia. As&#237; que me pasaba la vida mirando c&#243;mo las mujeres ataban sus pa&#241;uelos blancos a la reja como culto pagano que intentaba resolver asuntos de amores imposibles. M&#225;s de cuarenta a&#241;os despu&#233;s, con la valija hecha y mi Golden Ticket hacia Pinamar, s&#243;lo me quedaba ir a despedirme de ella y de su hechizo de amores contrariados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entr&#233; a la Iglesia. Camin&#233; hacia la Gruta. Me sent&#233; un buen rato en silencio y luego le habl&#233;: &#034;Escuchame, Felicitas, te dejo aqu&#237;. A vos y a tu historia del horror. Crec&#237; con ella, pero es momento de que nos separemos para que yo pueda escribir mi nueva historia desde un lugar mucho menos dram&#225;tico&#034;, llor&#233; un poquito, me sequ&#233; las l&#225;grimas con el buzo y me fui. Supuse que era esa despedida definitiva pero no.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; NO.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al otro d&#237;a, viaje a Pinamar y arranc&#243; mi nueva vida. Por fin. A la semana, me invitaron a una excursi&#243;n informativa sobre la historia del lugar. Content&#237;sima, fui. Todo era alegr&#237;a hasta que, en el medio del Parque de los Pioneros, Vane Rinaldi, la gu&#237;a tur&#237;stica, arranc&#243; su charla diciendo...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#034;Estamos en una tierra que perteneci&#243; a Felicitas Guerrero, una joven del barrio de Barracas que hered&#243; estas propiedades cuando enviud&#243;...&#034;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No escuch&#233; mucho m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fund&#237; a negro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque dejes atr&#225;s la vida que sol&#237;as tener, aunque te vayas lejos, aunque quieras cambiar la escenograf&#237;a de tu vida como si fuera un teatro, lo importante siempre seguir&#225; estando. Resignificado, en otra forma, desde otra perspectiva, ahora entre mar, pinos y campo, pero seguir&#225; estando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Felicitas me sigui&#243; (&#191;o yo la segu&#237; a ella?) porque todav&#237;a ten&#237;a que contarme otra parte de su propia pel&#237;cula. Quiz&#225;s, Felicitas necesitaba regalarme eso: una nueva temporada sin fantasmas, sin dramas, sin tragedias. Quiz&#225;s, aqu&#237; Felicitas fue m&#225;s libre que en Barracas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y me persigui&#243; para eso.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
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		<title>Cr&#243;nicas de una reci&#233;n llegada</title>
		<link>https://elpionero.com.ar/Cronicas-de-una-recien-llegada</link>
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		<dc:date>2024-03-28T16:50:41Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Lorena Bassani</dc:creator>


		<dc:subject>tercera</dc:subject>
		<dc:subject>sociedad</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Por Lorena Bassani laforasteradelpionero@gmail.com &lt;br class='autobr' /&gt; HOLA, SOY LORENA, LA NUEVA Vine a vivir a Pinamar s&#243;lo con un bolso. Nada m&#225;s. Pero nada m&#225;s en serio. Un bolso normal, medianito. Ahora tengo m&#225;s ropa, pero porque me compr&#233; mucho abrigo. Ya sabemos que ac&#225; hace falta ropa de invierno potente. No traje nada ni adornos, ni libros, ni discos, ni recuerdos materiales. Toda mi vida entr&#243; en el asiento trasero de mi auto y as&#237; es como quiero vivir. Sin mucho. Con casi nada. Liviana. &lt;br class='autobr' /&gt;
Les (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img src='https://elpionero.com.ar/IMG/arton5887.jpg?1749086177' class='spip_logo spip_logo_right' width='150' height='100' alt=&#034;&#034; /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Por Lorena Bassani&lt;br class='autobr' /&gt;
laforasteradelpionero@gmail.com&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;HOLA, SOY LORENA, LA NUEVA&lt;br class='autobr' /&gt;
Vine a vivir a Pinamar s&#243;lo con un bolso. Nada m&#225;s. Pero nada m&#225;s en serio. Un bolso normal, medianito. Ahora tengo m&#225;s ropa, pero porque me compr&#233; mucho abrigo. Ya sabemos que ac&#225; hace falta ropa de invierno potente. No traje nada ni adornos, ni libros, ni discos, ni recuerdos materiales. Toda mi vida entr&#243; en el asiento trasero de mi auto y as&#237; es como quiero vivir. Sin mucho. Con casi nada. Liviana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Les cuento un secreto, para que me conozcan. Hablo mucho. Escribo mucho. Pero todav&#237;a no puedo explicarles todo lo que viv&#237; en este &#250;ltimo tiempo. En estas columnas, voy a intentarlo. Imaginen que dej&#233; atr&#225;s mi casa, mis cosas, mis bares, mis h&#225;bitos, mi gente amada, mi barrio, mis olores conocidos, mi cama, mi almohada, mi espejo del ba&#241;o hermoso. Y viaj&#233; a un lugar desconocido. A una casa que s&#243;lo vi por fotos. En este lugar no tengo historia. Y me encanta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Soy periodista y escritora. Hace a&#241;os, muchos a&#241;os, me dedico a comunicar el cambio de vida, el cambio de paradigma. S&#243;lo me dediqu&#233; a eso. A la certeza de que estamos atravesando un tiempo que merece dejar todo lo viejo atr&#225;s. Y no s&#243;lo lo merece. Este tiempo te impulsa a reconstruirte. Este tiempo te empuja a desindentificarte con lo anterior para conectar con tu identidad m&#225;s esencial. Hoy lo estoy viviendo. Yo misma. Cre&#233; mi nueva vida porque pude creer en ella mucho tiempo antes. En Pinamar estoy escribiendo una historia nueva. Cada d&#237;a. En cada rinc&#243;n que miro. Porque todo es nuevo aqu&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo empez&#243; cuando aprend&#237; a manejar. Ese fue el arranque. Despu&#233;s, desaprob&#233; el examen de manejo, pero en vez de sentarme a llorar, fui y me compr&#233; el auto. S&#243;lo para meterme m&#225;s presi&#243;n. Funcion&#243;. Cuando llegu&#233;, entend&#237; que tampoco era f&#225;cil conducir aqu&#237;. No ten&#237;a nada que ver con lo que me hab&#237;an ense&#241;ado en la escuela. No hay sem&#225;foros, hay arena, hay lomas, hay pendientes alt&#237;simos, todo era raro. Todo era diferente pero bello. Dicen que cuando estamos preparados para verla, la belleza aparece.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las nuevas vidas de las personas no son f&#225;ciles de construir pero tampoco tan dif&#237;ciles. Ahora tengo todo lo bueno que ni siquiera pod&#237;a imaginarme tener. El mar a la noche. El viento en la cara. La comunidad que estoy conociendo. Mi auto en tercera por Bunge. El caf&#233;. Los mates. Las calles de tierra. El piso lleno de pi&#241;as. La arena por todos lados. Pero, por sobre todas las cosas: la arena en el culo. Lo simple. Pinamar me hizo conectar con algo que hab&#237;a olvidado. Lo simple. Y lo simple es mucho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Imaginen. El otro d&#237;a ten&#237;a que comprar papel higi&#233;nico. As&#237; que corr&#237;, apurad&#237;sima, al supermercado. De pasada, saqu&#233; esta foto. Porque el supermercado donde voy queda a media cuadra de ah&#237;, del lugar de la foto. Es incre&#237;ble. Todav&#237;a me asombra. Todav&#237;a me deja paralizada de amor. Creo que nunca estuvo tan bueno comprar papel higi&#233;nico de corrida. Creo que nunca estuvo tan bueno eso de vivir.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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