Un pinamarense cruzó a nado el Estrecho de San Carlos para mantener viva la memoria de Malvinas

El pinamarense Guillermo Sivori protagonizó una travesía tan extrema como simbólica en las Islas Malvinas: cruzó a nado el Estrecho de San Carlos, el canal que separa la Isla Soledad de la Gran Malvina, con el objetivo de recordar la gesta de 1982 y honrar a quienes combatieron en la guerra.

La travesía tuvo una distancia aproximada de 4.500 metros, fue completada en 1 hora, 21 minutos y 26 segundos, y se realizó en condiciones climáticas extremas: el agua registraba 7,5 grados y la temperatura ambiente rondaba los 5 grados.

Sivori, ingeniero y nadador de aguas abiertas, explicó que su motivación fue profundamente personal. “Diez de mis mejores amigos participaron de la guerra. Yo quedé como reservista y no haber estado en las islas fue una frustración”, contó. Algunos de ellos combatieron en Gran Malvina y otros en Soledad, lo que dio sentido al cruce: unir simbólicamente ambas islas, algo que durante el conflicto fue imposible por el bloqueo británico.

Antes del desafío, Sivori realizó entrenamientos en el mar y visitó el cementerio de Darwin, donde descansan 237 soldados argentinos. Durante el cruce estuvo acompañado por una embarcación de apoyo y recibió asistencia periódica para soportar el frío y el desgaste físico.

La travesía no estuvo exenta de dificultades: dos nadadores sufrieron hipotermia y una participante debió abandonar. “En el mar no se puede pelear contra las olas. Si lo hacés, perdés”, explicó Sivori, con la experiencia de quien conoce el océano.

Durante el cruce, Sivori relató haber pensado constantemente en sus amigos que combatieron en 1982 y en las duras condiciones que enfrentaron durante la guerra. “Yo sabía que, después de nadar, iba a tener abrigo y comida caliente. Ellos no. Eso te pone todo en perspectiva”, expresó. El recuerdo de aquellos días funcionó como motor para seguir avanzando, incluso cuando el frío y el cansancio se volvían extremos.

Tras regresar al continente, el nadador recibió mensajes de agradecimiento por parte de veteranos de Malvinas y de personas que valoraron que se vuelva a hablar del conflicto desde una mirada humana y comprometida. Para Sivori, ese reconocimiento confirma el sentido de la travesía: reactivar la memoria, generar conversación y transmitir a las nuevas generaciones la importancia de no olvidar lo ocurrido en las islas.

Lejos de presentarlo como un homenaje personal, el nadador aclaró que su intención es mantener viva la memoria colectiva. “Cualquier acto es pequeño frente a lo que hicieron los veteranos y los 649 soldados que dieron su vida. Pero sí intento generar conciencia y que Malvinas no quede en el olvido”, afirmó.

La travesía de Guillermo Sivori se suma así a otras acciones que, desde distintos lugares, buscan reafirmar la memoria histórica y sostener en el presente una causa que sigue abierta.