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Año XLVI · miércoles, 19 de agosto · Pinamar, Buenos Aires
Economía

El gobierno abrió el régimen de aduana en factoría a todas las industrias: qué significa y quiénes se benefician

Tras 24 años restringido casi exclusivamente al sector automotriz, el decreto 252/2026 permite que empresas de cualquier sector importen insumos sin adelantar pagos de tributos aduaneros. La medida busca mejorar competitividad, pero operadores logísticos advierten que el desafío

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··Actualizado el 19 de agosto de 2026·Lectura 2 min
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El gobierno nacional modificó a través del decreto 252/2026 el Régimen de Aduana en Factoría (RAF), una normativa que durante casi un cuarto de siglo funcionó casi exclusivamente para las terminales automotrices. La reforma abre el acceso a cualquier industria del país, independientemente de su sector, permitiendo importar insumos y componentes sin inmovilizar capital en el pago anticipado de tributos aduaneros.

La principal novedad incorpora a los proveedores industriales a la cadena de beneficios. Las empresas que suministran a fabricantes radicados en el país ahora pueden adherir al régimen para importar insumos destinados a bienes intermedios, que luego transfieren a los titulares industriales. De esta forma, el beneficio fiscal acompaña al producto a lo largo de toda la cadena de valor, no se detiene en el primer eslabón. El objetivo es claro: mejorar la competitividad de la industria nacional, reducir costos operativos y fomentar inversiones. Al eliminar requisitos como suscribir actas-convenio con cámaras empresariales sectoriales y flexibilizar garantías aduaneras, la medida busca que empresas de menor envergadura accedan a esta herramienta financiera que hasta ahora les resultaba fuera de alcance, según señala Gabriel Salomón, director comercial de Jidoka, empresa especializada en logística y comercio exterior.

El sector automotriz ha sido históricamente el principal beneficiario del RAF y representa entre el 6% y 7% del valor agregado bruto de la actividad manufacturera argentina. Sin embargo, su desempeño reciente muestra la necesidad de fortalecer competitividad. Según la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), durante 2025 la producción automotriz local alcanzó 490.876 unidades, una caída del 3,1% respecto a 2024, mientras que las exportaciones retrocedieron un 10,8% interanual. La apertura del RAF pretende extender beneficios de diferimiento impositivo al 93% restante del entramado industrial. Sectores como electrodomésticos, metalmecánica, maquinaria agrícola, hidrocarburos e industria alimenticia se perfilan como nuevos actores que podrían capitalizar esta herramienta.

Los operadores logísticos especializados en comercio exterior destacan que el verdadero desafío no está solo en simplificar el acceso al régimen, sino en cómo las empresas argentinas aprenderán a operar con márgenes de decisión estratégica. Desde Jidoka, con presencia en la zona franca La Plata, señalan que la zona franca y el RAF son herramientas que permiten flexibilidad para decidir cuándo nacionalizar, cuánto ingresar y cómo responder a la demanda sin estar atrapadas por volatilidad cambiaria o ciclos de crédito. El RAF no es solo un mecanismo de ahorro fiscal, sino una herramienta de administración financiera que permite adaptarse con mayor agilidad a cambios del mercado.

La recomendación de los especialistas es que las empresas que accedan al RAF lo hagan de manera estratégica, acompañadas por asesores en logística y comercio exterior. El objetivo debe ser optimizar la cadena de suministro de punta a punta: importar insumos con beneficios aduaneros e integrar esa importación en un proceso logístico más amplio que considere tiempos de tránsito, costos de almacenamiento, seguros de carga y capacidad de respuesta ante cambios en la demanda. De lo contrario, corre el riesgo de que el régimen se convierta en un simple diferimiento de pagos sin generar las mejoras competitivas que la medida pretende. En un contexto donde la competitividad internacional es exigente, la ampliación del RAF se presenta como una oportunidad estructural para que la industria argentina escale posiciones en cadenas globales de valor.

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