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Opinión

Un año de logros, sacrificios, traiciones y vanidades

Por Gustavo Nuñez (Escritor, miembro de SADE, ARGENTORES Y SADAIC) Instagram: GAT.ONUNEZ

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··Actualizado el 31 de mayo de 2026·Lectura 3 min
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Un año de logros, sacrificios, traiciones y vanidades
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El ejercicio de narrar esta columna frente a la obviedad que se desprende de su título es todo un desafío.

Pretender hacer del mismo un ensayo socio político, probablemente termine siendo un pobre fraseo de palabras que solo la querida escritora recientemente fallecida Beatriz Sarlo podría desarrollar con una mirada exquisitamente objetiva frente a este paradigmático año de logros, sacrificios, traiciones y vanidades. No obstante, disculpas de por medio a la gran Ensayista, es inevitable que al menos, me arriesgue a poner nombre y apellido a cada una de estas paradojas.

EL LOGRO, no está solamente en el descenso inflacionario ni en el déficit fiscal. El logro se encuentra en un profundo cambio cultural que, al menos, intenta aprovechar las ventajas que brinda el atraso, nuestro atraso, imitando a los países de la región que sin la violencia de la expresión, sostienen estos resultados macroeconómicos a pesar de sus oblicuos sistemas democráticos sin alardear de que sus respectivos ministros de economía son los mejores del planeta.

Al leer este último párrafo, es previsible que un segmento de la sociedad esté pensando y otros gritando a viva voz palabras NON SANCTAS hacia mi querida madre, pero, sin devaluar estos resultados, que otros no supieron concebir, convengamos que la pólvora ya fue inventada hace mucho tiempo y, haber “copiado su fórmula” para un país acostumbrado a iluminados gobiernos, (excepciones de por medio) - pretender inventarla de nuevo con el dogmático distribucionismo de la derrota, no es un logro para denostar. Lo que quiero significar, es que “nadie puede alegar haber descubierto la fórmula del descenso de la inflación”- porque nuestros vecinos hace décadas que la mantienen silenciosamente en porcentajes muy por debajo de nuestro padecido récord.

Respecto a los SACRIFICIOS, obviamente me estoy refiriendo a quienes fueron la variante de ajuste de este avizorado programa. (Quien avisa no traiciona).

La gran clase media argentina que supo ser una fuerza emprendedora y ascendente terminó devenida en la pirámide social junto a todos los sectores populares, (jubilados de por medio) a un ejército de sobrevivientes que, por el momento, resignados volvieron a estar en la metafórica Pampa y la vía.

En medio de este emprendimiento épico, (expresando mis sinceros deseos de éxito al mismo), el Congreso de la Nación, (por el momento, obviando la palabra Honorable) – muestra con desparpajo, a una oposición no colaboracionista y responsable de los despojos heredados, y por otro lado, una curiosa interna que se supone apoya las medidas de un poder ejecutivo con escasos miembros en el Congreso, dejando a cielo abierto un dilema: - ¿Estamos frente a diferencias coyunturales o a traiciones inesperadas?. Por el momento, mientras este dilema se resuelva, los platos rotos de la discordia la seguirán pagando la gente de a pie.

Finalmente, las VANIDADES, mencionadas en el título de esta columna, quedó (no inocentemente para el final. ¿Es necesario asistir al menos dos veces a la semana al descarrilamiento retórico del Poder Ejecutivo donde el mismo se auto percibe el mejor gobierno de la historia argentina? – Si finalmente lo termina siendo, será una feliz presunción que estará en manos de los futuros historiadores, ahora, si la quita de los medicamentos gratuitos para los jubilados, el índice de desocupación ascendente, la mirada escrutadora hacia un Estado que expresamente manifiesta implotar, son parte de un programa que solo los argentinos allegados a la macroeconomía hasta ahora perciben con alentadora excitación, algo de este programa no estaría cerrando frente al megáfono presidencial que aturde. Mientras el éxito macro no se perciba en la mesa de los argentinos, solamente un silencio piadoso podrá cicatrizar las heridas marcadas hace cuatro décadas para que la argentina de los hijos y nietos de inmigrantes sueñen con un futuro mejor.

No crean “los unos” que en esta columna no me estoy refiriendo también a “los otros”. Y, nuevamente vuelvo a parafrasear a lo dicho por el sicoanalista Lacan: “CADA UNO ALCANZA LA VERDAD QUE ES CAPAZ DE SOPORTAR”.

Feliz año nuevo para todos los compatriotas.

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